Los huevos

«Los huevos» es una fábula de Tomás de Iriarte (fallecido en 1791), en dominio público. Tiene 246 palabras: unos 2 minutos de lectura en voz alta.

Mas allá de las Islas FilipinasHai úna que ni sé cómo se llama,Ni me importa saberlo, donde es famaQue jamas hubo casta de gallinas,Hasta que allá un ViageroLlevó por accidente un gallinero.Al fin tal fué la cría, que ya el platoMas comun y baratoEra de huevos frescos; pero tódosLos pasaban por agua (que el ViajanteNo enseñó a componerlos de otros modos.)Luego de aquella tierra un HabitanteIntroduxo el comerlos estrellados.De qué elogios se oyeron á porfíaDe su rara y fecunda fantasía!Ótro discurre hacerlos escalfados....

¡Pensamiento feliz!... Ótro, rellenos....¡Ahora sí que están los huevos buenos!Uno después inventa la tortilla;Y tódos claman ya ¡qué marabilla!No bien se pasó un año,Quando otro dixo: sois unos petates;Yo los haré revueltos con tomates:Y aquel guiso de huevos tan estraño,Con que toda la Isla se alborota,Hubiera estado largo tiempo en uso,A no ser porque luego los compusoUn famoso Estrangero á la Hugonota.Esto hicieron diversos Cocineros;Pero ¡qué condimentos delicadosNo añadieron después los Reposteros!Moles, dobles, hilados,En caramelo, en leche,En sorbete, en compota, en escabeche.Al cabo tódos eran inventores,Y los ultimos huevos los mejores.

Mas un prudente AncianoLes dixo un dia: Presumís en vanoDe esas composiciones peregrinas.¡Gracias al que nos traxo las gallinas!¡Tantos Autores nuevosNo se pudieran ir a guisar huevosMas allá de las Islas Filipinas?

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Fuentes de esta página

  • Wikisource: Los huevos — Texto en dominio público; transcripción CC BY-SA 4.0 (consultado el 28 de octubre de 2026)

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