Las aves domésticas
«Las aves domésticas» es una fábula de Mariano Melgar (fallecido en 1815), en dominio público. Tiene 238 palabras: unos 2 minutos de lectura en voz alta.
Muy soberbios los pavos mirabanCon desprecio á otras aves de cría:Con gran sorna cada uno decía:« Palomitas, gallitos... no hay más! »Cuando alguna gallina encontraban,Ni mirarla con gran reverenciaLa infeliz en su augusta presenciaSe postraba, queriendo agradar.Su tertulia los gallos tenian;Á la paz y á la union convidaban,Aun algunos pichones entraban,Pero pavos? ninguno, jamás.Ya los otros sufrir no podian,Renegaban mirando el ultraje;Pero el amo templó su corajeCon traerles un buen pavo real.De palomas y gallos bien prontoSe hizo amigo; pretende que luegoHaya en casa quietud y sosiego,Y á los pavos intenta ablandar.
« Buena maula ¡Quien viene con esto! »Le contestan hinchados los pavos:« Qué avecita! valdrá dos ochavos;Á las otras en cuerpo es igual. »No por esto el tal jefe desiste,Se arma pronto y un cielo parece:Cuanto bello la luz nos ofroceSe reune y le viene á adornar.Más la turba soberbia resiste:Tambien se arma, se vuelve, paseaCon tal cara de orgullo, aunque fea,Que los hizo, por fin, reventar.Á patadas y á pico deshacenSu plumaje los gallos airados;Ellos se arman así destrozados;Más ya son un atroz matorral.
Si á unos hombres la pompa quitaranLos que mandan, harían justicia;Yo en los gallos no encuentro malicia,¿Y en los pavos?..... No es malo callar.
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- Wikisource: Las aves domésticas — Texto en dominio público; transcripción CC BY-SA 4.0 (consultado el 28 de octubre de 2026)