Las abejas

«Las abejas» es una fábula de Mariano Melgar (fallecido en 1815), en dominio público. Tiene 460 palabras: unos 3 minutos de lectura en voz alta.

Dias ha que leyendo un libro viejoEscrito por un hombre de consejo,Hallé un rasgo de historiaDigno de encomendarse á la memoria.El suceso, no hay duda, es muy extraño:Pero es preciso que se cuente este año.

Dicen que las abejas ab initioNo supieron portarse con el juicioY buen arreglo de hoy, ni lo pensaron;Pero aquellas catorce que lograronEn tienpo del diluvio entrar al arca,Curiosas observaron que el PatriarcaDispuso en ella todo cuanto habíaCon arte y simetría.Aquí lobos voraces, allí obejas:Más alla perros, gatos, comadrejas,Elefantes, ratones y mosquitos....,En otra parte lindos pajaritos,Jilgueros, gallos, garzas, grullas, gansos;

En otra division trigo y garbanzos,Maiz, arroz, cebada.....¡Qué cosa tan bien puesta y ordenada!

Á todas agradó su providencia.Juntáronse por fin en conferencia.Dijo la más antigua: « Compañeras,Confiezo la partida: muy groserasEn gobierno y costumbres hemos sidoNunca en comunidad hemos vivido:Nadie pensó sinó en pasar el dia.Tal vez no faltaríaQuien desease el órden; pero en vano:Cobijada en la rama de un manzano,O metida en las pajas de algun techo,Jamas hacía cosas de provecho,Ni era dable que á todas persuadiese.Más hoy que este embarazo no se ofrece,Y hemos de ser raiz de toda abeja,Yo como la más viejaSoy de sentir que luego que salgamosUna sola familia compongamos:Una sola casa: las menores,Como que tienen fuerzas superiores,Miel y cera de flores exquisitasCojan, en tanto que las viejecitasOrdenamos las cosas de gobierno,Y para que este entable sea eternoPondremos una maestra de novicias. »« ¡Gran cosa! ¡Bueno! ¡Albricias! »Gritan todas; y el plan verificaron.Más vieron fenecer sus alegrías,

Porque dijo de agravio en pocos diasLa incauta juventud: « El remo todoSe nos carga, de modoQue ya nuestro vigor se debilita:Más de una hora de sueño se nos quita.Como ellas tienen seca la cabeza,Nos despiertan temprano. » « ¡Que simplezaDe muchacha! » dijo una mamantona:« Lo de hoy mira y pregona,No hagas cuenta de ayer ni de mañana,Mañana mandará la que hoy se afana,Y mil males de ayer hoy no subsisten,Y por fin, males hay irremediablesQue por un bien mayor son tolerables. »

En reclamar no insisten:Á todas las convence con tal ciencia,Tanto acierto, energía y elocuencia,Que su error las menores conocieronY sin más regañar se sometieron.

Ciudadanos: Dios soloPuede mandar del uno al otro poloSin defecto ninguno;Y así aquel importunoQue se lo quiera todo muy cumplidoEn el nuevo gobierno establecido,Ó algun descuido entre hombres no perdona.Relea el texto de la mamantona.

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Fuentes de esta página

  • Wikisource: Las abejas — Texto en dominio público; transcripción CC BY-SA 4.0 (consultado el 28 de octubre de 2026)

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