La hermosa y el espejo
«La hermosa y el espejo» es una fábula de Félix María Samaniego (fallecido en 1801), en dominio público. Tiene 147 palabras: unos 1 minuto de lectura en voz alta.
Anarda la bella Tenía un amigo Con quien consultaba Todos sus caprichos: Colores de moda, Más o menos vivos, Plumas, sombrerete, Lunares y rizos Jamás en su adorno Fueron admitidos, Si él no la decía: Gracioso, bonito. Cuando su hermosura, Llena de atractivo, En sus verdes años Tenía más brillo, Traidoras la roban (Ni acierto a decirlo) Las negras viruelas Sus gracias y hechizos. Llegóse al Espejo: Éste era su amigo; Y como se jacta De fiel y sencillo, Lisa y llanamente La verdad la dijo. Anarda, furiosa; Casi sin sentido, Le vuelve la espalda, Dando mil quejidos. Desde aquel instante Cuentan que no quiso Volver a consultas Con el señor mío. «Escúchame, Ánarda: Si buscas amigos Que te representen Tus gracias y hechizos, Mas que no te adviertan Defectos y aún vicios, De aquellos que nadie Conoce en sí mismo, Dime, ¿de qué modo Podrás corregirlos?»
Última actualización:
Fuentes de esta página
- Wikisource: La hermosa y el espejo — Texto en dominio público; transcripción CC BY-SA 4.0 (consultado el 28 de octubre de 2026)