La cierva y la viña
«La cierva y la viña» es una fábula de Félix María Samaniego (fallecido en 1801), en dominio público. Tiene 146 palabras: unos 1 minuto de lectura en voz alta.
Huyendo de enemigos cazadores Una Cierva ligera; Siente ya fatigada en la carrera Más cercanos los perros y ojeadores. No viendo la infeliz algún seguro Y vecino paraje De gruta o de ramaje, Crece su timidez, crece su apuro. Al fin, sacando fuerzas de flaqueza, Continúa la fuga presurosa; Halla al paso una Viña muy frondosa, Y en lo espeso se oculta con presteza. Cambia el susto y pesar en alegría, Viéndose a paz y a salvo en tan buen hora. Olvida el bien, y de su defensora Los frescos verdes pámpanos comía. Mas ¡ay! que de esta suerte, Quitando ella las hojas de delante, Abrió puerta a la flecha penetrante, Y el listo Cazador la dio la muerte. Castigó con la pena merecida El justo cielo a la cierva ingrata. Mas ¿qué puede esperar el que maltrata Al mismo que le está dando la vida?
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Fuentes de esta página
- Wikisource: La cierva y la viña (Samaniego) — Texto en dominio público; transcripción CC BY-SA 4.0 (consultado el 28 de octubre de 2026)