El viejo y el cuervo
«El viejo y el cuervo» es una fábula de Felipe Jacinto Sala (fallecido en 1895), en dominio público. Tiene 432 palabras: unos 3 minutos de lectura en voz alta.
Desde la copa de un chopo,preguntó el Cuervo a un anciano:-«¿Qué notas de extraño en mí»que así me estás contemplando?»¿Tengo alguna calidad»que te cause envidia?»--«Acaso.»--«¿Será mi plumaje negro?»--«Prefiero mi pelo cano.»--«¿Quisieras mis corvas uñas?»--«De balde te las regalo.»--«Mis proféticos instintos?»--«Quita allá. Son cuentos rancios.»--«Pues ese atento mirar»¿qué significa? Habla claro.»--«Tu presencia, en mí, despierta»un pensamiento tirano;»¡la muerte! Tu aspecto fúnebre»me dice que eres su heraldo.»Anoche, en son lastimero,»graznabas en mi tejado;»y hoy tus acentos escucho,»camino del campo santo.»--«Me diste a entender, ha poco,»que no crees en presagios;»¿tienes miedo?»--«No por cierto;»pero me temo algún daño.»¿Llegó el fin de mi jornada?»¿He de morir tan temprano?»--«El Cuervo guardó silencio,»y dijo, para su sayo,»todos reniegan del mundo,»y todos sienten dejarlo.»--«Si la palmera y el roble,-siguió diciendo el anciano-»tienen tal longevidad;»si en sus supremos arcanos»quiso Dios que un ser cual tú»viviera trescientos años;»¿por qué le ha tasado al hombre»vida de tan breve plazo?»¿Ha de ser su propia hechura»menos que el ave y el árbol?»He aquí el don que te envidio;»el de poder vivir tanto.»--«Vejez que razona así,»es la vejez de los sandios;»¿quién duda que eternamente»puedan vivir los humanos?»El varón de heroicos hechos;»el que logró hacerse sabio;»el que, insigne en el gobierno,»fue de justicia dechado;»el apóstol de una idea,»que a la hoguera, en holocausto,»dio su cuerpo, esos no mueren:»los eternizan sus actos,»y el cielo les da coronas,»y el mundo les rinde aplausos.»La virtud, la virtud misma,»tiene aquí palmas y lauros,»y Dios la da luz de gloria»al recibirla en sus brazos.»Los vulgares, los viciosos,»los que el tiempo malgastaron»en los deleites y el ocio,»estos quedan rezagados,»que en el reino del olvido»digno sitio se ganaron;»estos, lo mismo que tú,»que, perezoso y bellaco,»te encenagaste en el vicio,»tienen sus días contados.»-Dijo el Cuervo, y dio un quejidoronco, triste, funerario;dobló a muertos la campanadel vecino campo-santo,y al pie del chopo espiróel inadvertido anciano.
¿Qué vale la vida extremadel bruto, el ave y el árbol?El hazañoso mortalque supo hacerse preclaro,vive más, vive en la tierra,en el bronce y en el mármol,y en la memoria de todoscomo espejo acrisolado;vive más, vive en el cielola eternidad de los santos.
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- Wikisource: El viejo y el cuervo — Texto en dominio público; transcripción CC BY-SA 4.0 (consultado el 28 de octubre de 2026)