El pobre y el aparecido

«El pobre y el aparecido» es una fábula de Felipe Jacinto Sala (fallecido en 1895), en dominio público. Tiene 354 palabras: unos 3 minutos de lectura en voz alta.

Obra: Nuevas fábulas

Un embozado, en noche tenebrosa,llamó a la puerta de un albergue humilde:-«¿Quién sois?» -le preguntó su pobre dueño.--«Un dadivoso; no temáis: abridme.»-El dueño vaciló.-«Presto, insensato;»vengo a endulzar la suerte que te oprime;»quiero sembrar tu vida de placeres,»y poner fin a tu miseria horrible.»-El dueño, entonces, entreabrió el postigo;y al ver, cercado de tinieblas tristes,lívido espectro de espantables ojos,lanzó un grito de horror.-«Calla; no grites.»-le dijo aquél, y murmuró a su oídono sé qué frase, al parecer terrible.--«¡Huye, Satán! Tu idea me estremece;»tienes instinto y corazón de tigre;»desvalido viví, mas viví honrado.»Si hubo escaseces en mi mesa humilde,»ellas nunca turbaron mi contento»ni el goce de mis sueños apacibles;»aléjate, ¡por Dios!»--«Toma.»--«¿Qué es eso?»--«Metal que rompe los más fuertes diques:»imán potente que avasalla el mundo.»--«¿Oro tal vez?»--«Sí tal; toma...»--«Imposible.»--«Desecha esos escrúpulos cobardes.»--«¡Cielos, tanto!!»--«Y aún más; toma, infelice.»-El pobre abrió la puerta sigiloso,y el torvo protector, al descubrirse,mostró agudo puñal teñido en sangre,y un pecho de culebras... Era el Crimen.La modesta vivienda de aquel pobretrocola el huésped en palacio insigne;y en breves horas, con tenaz misterio,lo henchió de bienes y grandezas viles.-«Adiós, -clamó después,- se acerca el día;»y huyo su luz. No olvides cuanto dije:»los medios más ilícitos son buenos»con tal que puedas alcanzar tus fines.»-Fuese y un rayo que brilló en las nubesvistió su cuerpo de siniestros tintes.El novel potentado, desde entonces,fosco y sombrío en su palacio vivetiene insignias y joyas y brocados,tiene trenes y espléndidos jardines;pero la calma de sus pobres laresy la paz de su alma ya no existen.¡Ay! los remordimientos son las sierpes,que su culpable corazón oprimen.Si anhela hallar olvido a los deleites,allí el sangriento espectro le persigue;si entre plumón y holandas busca el sueño,a su deseo el sueño se resistey es haz de espinas su mullido lecho...Que no hay blanda almohada para el crimen.

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