El lobo y la cigüeña

«El lobo y la cigüeña» es una fábula de Félix María Samaniego (fallecido en 1801), en dominio público. Tiene 129 palabras: unos 1 minuto de lectura en voz alta.

Sin duda alguna que se hubiera ahogado Un lobo con un hueso atragantado, Si a la sazón no pasa una Cigüeña. El paciente la ve, hácela seña; Llega, y ejecutiva, Con su pico, jeringa primitiva, Cual diestro cirujano, Hizo la operación y quedó sano. Su salario pedía, Pero el ingrato Lobo respondía: « ¿Tu salario? Pues ¿qué más recompensa Que el no haberte causado leve ofensa, Y dejarte vivir para que cuentes Que pusiste tu vida entre mis dientes?» Marchó por evitar una desdicha, Sin decir tus ni mus, la susodicha.

Haz bien, dice el proverbio castellano, Y no sepas a quién; pero es muy llano Que no tiene razón ni por asomo: Es menester saber a quién y cómo. El ejemplo siguiente Nos hará esta verdad más evidente.

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