El lobo y el poeta

«El lobo y el poeta» es una fábula de Felipe Jacinto Sala (fallecido en 1895), en dominio público. Tiene 353 palabras: unos 3 minutos de lectura en voz alta.

Obra: Nuevas fábulas

Yendo a apagar su sed en el arroyo,el lobo vio al poetaque andaba por su margen; y, con ira,le habló de esta manera:-«Al fin te encuentro, detractor infame,»ladrón de honras ajenas;»y por Dios que esta vez a colmillazos»te arrancaré la lengua.»¿A qué querer tildar nuestras costumbres»con tu moral eterna?»Si huyendo de las nieves y del hambre,»bajamos de la sierra»en busca de alimento, -¡qué delito,»qué osadía la nuestra!»Si el corral invadimos, -¡qué gran crimen:»se han comido la oveja!»Y eternamente tu maldita pluma»nos saca a la vergüenza»y tus versos nos tienen con el mundo»en implacable guerra.»¿Es esta caridad la que pregonas?»¿Es este el bien que siembras?»Te voy a desollar...»--«Poquito a poco;»-le contestó el poeta.-«Si das un paso más te doy la muerte»con esta aguda flecha.»Modérate y escucha mis razones.»--«¿Serán calumnias nuevas?»--«No las forjé jamás. He de ofrecerte»datos que te convenzan.»Mira bien este arroyo.»--«Ya lo miro,»--gruñó airada la fiera.--«¿Los objetos vecinos no se copian»en sus aguas serenas?»El junco que se cimbra en sus orillas;»el sauce que le besa;»las flores que coronan su corriente;»la nube pasajera;»todo; todo, en su fondo transparente,»fielmente se refleja.»Si alguna vez el gavilán se abate»y rompe con fiereza»el blando nido que colgó en el árbol»cercano el ave tierna;»si destroza los cándidos polluelos»con sus uñas sangrientas,»en sus límpidas ondas se dibuja»esa terrible escena;»y las ondas después van murmurando»el delito que vieran.»Al cristal del arroyo es semejante»el alma del poeta;»la menor injusticia fragua al punto»una tormenta en ella;»y es por demás que la aconseje, entonces,»silencio, la prudencia;»que el rescoldo escondido que la abrasa»en llamas se revela»y es su canto el murmurio del arroyo,»que lo que ha visto cuenta.»-

El lobo se miró en aquel espejo,y al ver su faz siniestra,dio aullidos de estupor, crujió los dientes,y se volvió a la sierra.

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