El lobo y el perro flaco

«El lobo y el perro flaco» es una fábula de Félix María Samaniego (fallecido en 1801), en dominio público. Tiene 181 palabras: unos 1 minuto de lectura en voz alta.

Distante de la aldea

iba cazando un perro

flaco, que parecía

un andante esqueleto.

Cuando menos lo piensa,

un lobo lo hizo preso.

Aquí de sus clamores,

de sus llantos y ruegos.

"Decidme señor lobo:

¿Qué queréis de mi cuerpo,

si no tiene otra cosa

que huesos y pellejo?

Dentro de quince días

casa a su hija mi dueño,

y ha de haber para todos

arroz y gallo muerto.

Dejadme ahora libre,

que, pasado este tiempo,

podréis comerme a gusto,

lucio, gordo y relleno"

Quedaron convenidos,

y apenas se cumplieron

los días señalados,

el lobo buscó al perro.

Estábase en su casa

con otro compañero

llamado Matalobos,

mastín de los más fieros.

Salen a recibirle

al punto que lo vieron.

Matalobos bajaba

con corbatín de hierro.

No era el lobo persona

de tantos cumplimientos,

y así, por no gastarlos,

cedió de su derecho.

Huía, y le llamaban;

mas él iba diciendo

con el rabo entre las piernas:

"Pies, ¿para qué os quiero?"

Hasta los niños saben

que es de mayor aprecio

un pájaro en la mano

que por el aire ciento.

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