El león y su hijo

«El león y su hijo» es una fábula de Felipe Jacinto Sala (fallecido en 1895), en dominio público. Tiene 380 palabras: unos 3 minutos de lectura en voz alta.

Obra: Nuevas fábulas

-«¡Pobre hijo mío! tu natalicio»va presidido de aciaga estrella;»con darte vida, perdió la suya»tu augusta madre, la infeliz reina.»Y ¿quién ahora, cabe tu cuna,»velará amante por tu existencia»dando a tu cuerpo jugosa leche,»y altas virtudes a tu alma tierna?»-Eso decía, meditabundo,el poderoso rey de las selvas,príncipe egregio, que en todo imprimelos resplandores de su grandeza;pero, venciendo tenaz congoja,yergue su frente, y al punto ordenaque se convoquen a su manidalas más robustas lechosas hembras;y la que elija, como nodrizapara su hijuelo, tendrá riquezasen abundancia, dijes preciados,cubil muy blando, comida espléndida.Pronto al reclamo del pregonero,que rebuznaba con entereza,del alto monte, del hueco valle,de los breñales y la pradera,iban surgiendo las candidatas.Cuando estuvieron en asamblea,con voz potente, desde su trono,el León hablolas de esta manera:-«Ese cachorro, recién nacido,»vástago ilustre de mi ralea,»es el que un día, monarca fuerte,»ha de regiros en paz y en guerra.»Para que sea digno del solio,»hay que inspirarle grandes ideas;»nutrir su mente de hechos heroicos;»darle virtudes que le enaltezcan.»Venid, pues, todas; no haya recelo;»cada cual hable con su llaneza,»y exponga franca qué moral sabia,»qué delicadas máximas bellas»hará que suenen en los oídos»de esa criatura, toda inocencia.»-Vino la zorra: -«Yo enseñarele»actos de dolo, mañas arteras.»--«Yo la venganza» -dijo la loba.-«Idos entrambas, que sois perversas.»--«Le haré ligero» -dijo la corza.-«Yo fiel y dócil» -clamó la perra.-«Quiérole manso» -dijo la burra.-«Yo altivo y noble» -dijo la yegua.-«Bien, pobrecitas, ¿y la elefantaqué bien la inculca?»--«La fortaleza»con la dulzura.»--«¡Prendas preciosas!»¿Y qué le infundes, tú, blanda oveja?»-En voz muy queda, toda temblando:-«Gran rey, responde, yo la clemencia.»--«Esa, hija mía; esa es, sin duda,»de las virtudes la más excelsa:»ella es un lazo que, en amor santo,»con el vasallo nos encadena;»ella nos hace ligero siempre»el duro peso de la diadema.»Ve: da tus pechos a mi cachorro;»vela amorosa su cuna regia.»-

¿Quién, sospechara que un ser salvajecon tales dotes resplandeciera?Y ¿habrá un monarca que no perdonecuando perdonan hasta las fieras?

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