El herrero y el perro

«El herrero y el perro» es una fábula de Félix María Samaniego (fallecido en 1801), en dominio público. Tiene 224 palabras: unos 2 minutos de lectura en voz alta.

Un Herrero teníaUn Perro, que no hacíaSino comer, dormir y estarse echado.De la casa jamas tuvo cuidado;Levantábase sólo á mesa puesta:Entonces con gran fiestaAl dueño se acercaba,Con perrunas caricias le halagaba,Monstrando de cariño mil excesosPor pillar las piltrafas y los huesos.He llegado á notar, le dijo el amo,Que aunque nunca te llamoÁ la mesa, te llegas prontamente:En la fragua jamas te vi presente;Y yo me maravilloDe que no dispertándote el martillo,Te desveles al ruido de mis dientes.Anda, anda, poltron; no es bien que cuentes

Que el amo, hecho un gañan y sin reposo,Te mantiene á lo conde muy ocioso.El Perro le responde:¿Qué más tiene que yo cualquiera conde?Para no trabajar debo al destinoHaber nacido perro, y no pollino.Pues, señor conde, fuera de mi casa;Verás en las demas lo que te pasa.En efecto salió á probar fortuna,Y las casas anduvo de una en una:Allí le hacen servir de centinela,Y que pase la noche toda en vela;Acá de lazarillo y de danzante;Allá dentro de un torno á cada instanteAsa la carne que comer no espera.Al cabo conoció de esta manera,Que el destino, y no es cuento,Á todos nos cargó, como al jumento.

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