El cuervo y el zorro

«El cuervo y el zorro» es una fábula de Félix María Samaniego (fallecido en 1801), en dominio público. Tiene 149 palabras: unos 1 minuto de lectura en voz alta.

En la rama de un árbol,

bien ufano y contento,

con un queso en el pico,

estaba el señor Cuervo.

Del olor atraído,

un Zorro muy maestro

le dijo estas palabras

un poco más o menos:

"¡Tenga usted buenos días,

señor Cuervo, mi dueño!

¡Vaya que estáis donoso,

mono, lindo en extremo!

Yo no gasto lisonjas,

y digo lo que siento;

que si a tu bella traza

corresponde el gorjeo,

juro a la diosa Ceres,

siendo testigo el cielo,

que tú serás el Fénix

de sus vastos imperios"

Al oír un discurso

tan dulce y halagüeño,

de vanidad llevado,

quiso cantar el Cuervo.

Abrió su negro pico,

dejó caer el queso.

El muy astuto Zorro,

después de haberle preso,

le dijo: "Señor bobo,

pues sin otro alimento,

quedáis con alabanzas

tan hinchado y repleto,

digerid las lisonjas

mientras yo digiero el queso"

Quien oye aduladores,

nunca espere otro premio.

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